Permiso B, puntos, seguro y mandos del vehículo
Aquí se junta el papeleo con lo que tocas antes de arrancar: qué te deja conducir el permiso B, cuánto dura, cómo funcionan los puntos y el seguro, y qué se comprueba antes de poner el coche en marcha.
Qué te deja conducir el permiso B
Con el permiso B, a partir de los 18 años cumplidos, puedes conducir:
- Automóviles de hasta 3.500 kg de MMA diseñados para no más de 8 pasajeros además del conductor, con un remolque enganchado de hasta 750 kg.
- Ese mismo coche con un remolque de más de 750 kg, siempre que el conjunto no pase de 4.250 kg.
- Triciclos y cuatriciclos de motor.
- Ciclomotores.
- Vehículos para personas de movilidad reducida.
Un detalle de vocabulario que se pregunta: cuando alguien con licencia de conducción obtiene el permiso B, la licencia pierde validez y hay que entregarla en la Jefatura Provincial de Tráfico.
Cuánto dura y cómo se renueva
El permiso B está en el grupo 1, y su vigencia es de 10 años hasta que cumples 65, y de 5 años a partir de esa edad. Los permisos del grupo 2 (los de camión y autobús) duran 5 años, y 3 a partir de los 65.
Ese plazo puede acortarse si en el reconocimiento se detecta una enfermedad que, sin impedir conducir hoy, puede ir a peor.
La prórroga se pide en la Jefatura Provincial de Tráfico acreditando que conservas las aptitudes psicofísicas, y puede solicitarse con una antelación máxima de tres meses a la fecha de caducidad. Conducir con el permiso caducado no está autorizado: el agente te lo interviene en el acto.
Y una condición que se olvida: la vigencia depende también de que no hayas perdido todos los puntos.
El permiso por puntos
El crédito inicial es de 12 puntos. Excepcionalmente son 8 puntos:
- Si tu permiso tiene una antigüedad no superior a tres años, salvo que ya tuvieras otro permiso con esa antigüedad.
- Si has recuperado el permiso después de perder todos los puntos.
En los dos casos, si pasan dos años sin sanción firme que reste puntos, pasas a tener los doce. El crédito es único para todas las autorizaciones que tengas: no hay una bolsa de puntos por cada permiso.
Y hay premio por no ser sancionado: dos puntos de bonificación por cada uno de los tres primeros años y uno por cada uno de los tres siguientes, hasta un máximo de 15 puntos.
Duplicados
Si pierdes el permiso o te lo roban, se pide un duplicado. Si después aparece el original, hay que devolverlo a la Jefatura Provincial de Tráfico. Circular con el original y un duplicado a la vez acaba con la recogida inmediata del original, y si la causa alegada para pedir el duplicado resultó ser falsa, el asunto pasa a la autoridad judicial.
El seguro
Todo vehículo a motor tiene que tener suscrito y en vigor un seguro de responsabilidad civil que cubra los daños causados a terceros hasta las cuantías mínimas fijadas.
Lo que decide si el seguro responde es el concepto de hecho de la circulación: cualquier uso del vehículo acorde con su función de medio de transporte, da igual el terreno y da igual si está parado o en movimiento.
No son hechos de la circulación las carreras, competiciones, entrenamientos y demostraciones autorizadas en circuitos o zonas habilitadas para ello. Y no son vehículos a motor, a estos efectos, los ferrocarriles y tranvías que circulan por vías propias, ni las sillas de ruedas y otros vehículos de apoyo a la movilidad de personas con movilidad reducida.
Aparte existe un seguro obligatorio propio para los vehículos personales ligeros, esos de una sola plaza, eléctricos, con velocidad máxima de fabricación entre 6 y 25 km/h.
Antes de arrancar: por fuera
Las comprobaciones previas son las que evitan sorpresas y, en el examen, las respuestas suelen ser las más obvias. Desde fuera del coche:
- Estado general: limpieza, posición del vehículo, luces, neumáticos y posibles fugas de líquidos debajo.
- Niveles: frenos, refrigerante, aceite, batería y combustible.
- Equipaje bien colocado y pasajeros bien sentados y con el cinturón.
Antes de arrancar: desde el asiento
- Puertas y ventanillas cerradas y nada que tape la visibilidad.
- Ajustar el asiento primero, después los espejos retrovisores y después el cinturón. Ese orden importa: si mueves el asiento luego, los espejos ya no sirven.
- Mirar el cuadro y comprobar que los testigos indican que todo está bien.
- El freno de estacionamiento accionado y la palanca en punto muerto. Al arrancar, sin pisar el acelerador.
Para iniciar la marcha: primera, soltar el embrague de forma progresiva y acelerar suave.
Los mandos
Se dividen en dos grupos. De pie: acelerador, freno y embrague. Manuales: volante, palanca de cambios, freno de estacionamiento, indicadores de dirección, limpiaparabrisas, mandos del alumbrado, claxon y el resto de interruptores.
El volante se lleva con las dos manos, y la frenada se hace progresiva y controlada, no de golpe. Conocer dónde está cada mando antes de empezar a circular es parte de la maniobra: buscar el limpiaparabrisas en marcha es apartar la vista de la carretera.