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Accidentes: protocolo PEAS y primeros auxilios

Actualizado el 25 de agosto de 2026

Si te ves implicado en un accidente, lo presencias o tienes conocimiento de él, estás obligado a auxiliar o a pedir auxilio. No hacerlo puede ser delito, y para quien no es sanitario ya se entiende que auxilia con el simple hecho de llamar pidiendo ayuda.

Las obligaciones de partida

Detenerte sin crear un peligro nuevo, avisar a la autoridad si hay heridos, quedarte hasta que llegue y facilitar tus datos a quien te los pida.

El protocolo: P.E.A.S.

La vieja regla PAS (proteger, avisar, socorrer) se ha ampliado a P.E.A.S.: Proteger, Evaluar, Alertar y Socorrer. Ese es el orden, y saltárselo es lo que convierte a un testigo en una víctima más.

Proteger

Primero, tú. No intervengas si hay un peligro grave, como un vehículo en llamas o mercancías peligrosas, y ponte el chaleco reflectante para que te vean.

Después, el lugar: el riesgo principal es el resto del tráfico. Coloca tu vehículo en un sitio seguro y señaliza con la baliza V-16. Y mira si hay peligros añadidos, como derrames de combustible o riesgo de incendio.

Por último, las víctimas. La regla de oro: no se mueve a un herido salvo que sea absolutamente imprescindible. Sacar a alguien de un coche sin precauciones puede agravar una lesión de columna y dejarlo peor de lo que estaba.

Evaluar

Una valoración rápida y clara, que además es lo que después vas a contar por teléfono: qué ha pasado, cuántos vehículos hay, cuántos heridos, si están conscientes y si respiran. Mientras evalúas:

  • Mantén la calma. Sin calma no hay decisiones buenas.
  • No dejes que la víctima se levante, sobre todo si sospechas fractura.
  • No des medicamentos.
  • No des de beber ni de comer, en general nada por boca.

Alertar

Se llama al 112. Es gratuito, funciona sin cobertura propia y permite localizar de inmediato el lugar de la llamada.

Los datos que hay que dar: el lugar exacto (carretera, punto kilométrico y sentido de la marcha), el número de afectados y su estado, el tipo de accidente y tu nombre y teléfono. Luego escucha: el operador te va indicando qué hacer.

Socorrer

Solo aquello de lo que estés seguro. El objetivo es dejar a la persona mejor de lo que está, o al menos igual, pero nunca peor.

Reanimación cardiopulmonar

Para quien no es sanitario, la recomendación es priorizar las compresiones torácicas:

  • En el centro del pecho, con el talón de la mano.
  • Ritmo de 100 a 120 compresiones por minuto, rítmicas más que rápidas.
  • Profundidad de unos 5 centímetros, dejando que el pecho vuelva a subir del todo entre una y otra, que es cuando el corazón se vuelve a llenar.
  • La fuerza sale del peso del cuerpo, con los brazos estirados, no de los brazos.

Si sabes hacer las ventilaciones, la secuencia es 30 compresiones y 2 insuflaciones, abriendo la vía aérea con la maniobra frente-mentón y pinzando la nariz. Cada insuflación dura menos de un segundo y solo se intentan dos: la pausa nunca debe pasar de 10 segundos. Si no dominas la técnica, solo compresiones.

No se inicia la reanimación si hay signos incompatibles con la vida o si tu propia integridad corre peligro. Y se para por orden de un médico, por agotamiento extremo de los reanimadores o cuando la víctima se recupera. El desfibrilador, cuanto antes, aumenta mucho las probabilidades de supervivencia.

Hemorragias

En las externas, por orden:

  • Presión directa sobre la herida, con un pañuelo o compresa humedecidos. Nunca con papel ni con algodón, que se deshacen dentro.
  • Vendaje compresivo: varias vueltas de venda sobre la zona, apretando fuerte.
  • Torniquete, solo si con la compresión no se controla y la hemorragia pone en riesgo la vida.

En las internas hay una regla que sorprende: si la sangre sale por un orificio natural (oído, nariz), no se tapa, porque esa salida puede estar indicando una lesión grave.

Una hemorragia importante puede acabar en shock, así que hay que estabilizar rápido, colocar a la víctima en posición antishock y, otra vez, no darle líquidos ni alimentos.

El triaje

Cuando hay varias víctimas, la asistencia se ordena por prioridades:

  • Prioridad 1: necesita tratamiento inmediato. Parada cardiorrespiratoria, shock, dificultad respiratoria, hemorragia importante.
  • Prioridad 2: sin riesgo vital inmediato, puede esperar como mucho una hora. Fracturas graves, quemaduras graves, inconsciencia.
  • Prioridad 3: puede esperar de 4 a 6 horas. Fracturas y heridas menores, contusiones, ansiedad.
  • Prioridad 4: fallecidos.

Lo contraintuitivo del triaje es justo eso: no se atiende primero al que más grita, sino al que más rápido puede morir si nadie lo atiende.

Y protégete tú también

Guantes y mascarilla siempre que se pueda, sobre todo si vas a hacer maniobras con contacto con sangre o saliva. Protegerte no es egoísmo: un auxiliador herido o contagiado deja de ser útil y pasa a ser otra víctima que atender.

De la guía del examen

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